miércoles, 13 de mayo de 2009

África Pre-colonial

Hasta principios del siglo XIX, el tráfico de esclavos era lo único que interesaba a los europeos en África: les bastaba con algunas agencias comerciales que los canjeaban por productos manufacturados. La supresión de la trata y la abolición de la esclavitud transformaron las relaciones entre la Europa y África. Esta se convirtió en la escala obligada en la ruta hacia las indias y Lejano Oriente, y surgió la necesidad de explorar el continente Africano, durante largo tiempo despreciado. El conocimiento que los europeos tenían de África fue muy limitado hasta 1870. La carencia de vías de comunicación, el rigor del clima, y el peligro que representaba la fauna y la hostilidad de los nativos hicieron desaconsejables durante mucho tiempo las expediciones hacia el interior. Las barreras que se presentaban gracias al Desierto del Sahara y la Selva Ecuatorial eran casi infranqueables, aunque no fue impedimento para el desarrollo de grandes civilizaciones como Egipto, Cartago, Roma y el Islam; al sur del Sahara (Sahel) se encontraban Malí, Ghana, Songhay, África Central y Sudáfrica entre otros.

René Caillié derrochó grandes dosis de paciencia y astucia para entrar clandestinamente en Tombouctou en 1818. “La curiosidad movía a los exploradores de la época: África era entonces una ‘Tierra desconocida’, tal como aparecía en los atlas geográficos. Las narraciones de estos exploradores describían la diversidad de los pueblos y la exuberante naturaleza que iban descubriendo, apasionaban al público y despertaban vocaciones de aventureros y misioneros”.

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