miércoles, 13 de mayo de 2009

Neocolonialismo

Colonización Europea (Siglos XIX y XX)
"El dominio o influencia de las grandes potencias sobre países políticamente independientes, para asegurarse la explotación de sus recursos económicos y su fidelidad diplomática. Como el colonialismo, es otra forma de imperialismo, pero, a diferencia de aquel, no violenta, al menos teóricamente, las instituciones soberanas del país dominado; solo se asegura el control económico" .
A partir del siglo XIX, casi la totalidad de África pasó a incorporarse al flujo de la historia global en muy reducido tiempo; su ocupación fue extraordinariamente rápida: en 1879 el 90% del territorio estaba gobernado por africanos; en 1900 la proporción se invierte con los europeos; y en 1914 la ocupación alcanzaba la mayoría de África. Esto fue posible gracias a elementos como la utilización de quinina como profiláctico contra el paludismo, y a las armas de fuego, como el fúsil de repetición y la artillería de campaña.
El repentino interés por el continente fue determinado por la unificación alemana e italiana. Tras la guerra franco-prusiana, el escenario de la rivalidad europea se trasladó a África.

Reparto de Territorios
El trazado de las zonas de influencia se realizó sobre un mapa recién dibujado con los datos aportados por los exploradores. Las bases del reparto se sentaron en la conferencia de Berlín, celebrada entre 1884 y 1885 con el pretexto de acabar con el comercio de esclavos. Así se abrió una etapa que no se cerró hasta bien entrado el siglo XX. La reclamación de territorios tenía que refrendarse con pruebas de una ocupación real y por todas partes salieron pequeñas expediciones en busca de convenios con las autoridades locales, recurriendo al enfrentamiento sólo en casos extremos. Los protagonistas de esta primera fase de la colonización fueron, además de los militares, los misioneros y los comerciantes. Un primer reparto quedó configurado en 1914. Sobre el mapa, los territorios franceses, ingleses, alemanes, portugueses y belgas parecían fruto de un juego de estrategia. Pese a su arbitrariedad, buena parte de las fronteras así trazadas se han conservado, aun a costa de intensos conflictos entre las etnias ya existentes. Tras la ocupación teórica, disminuyó la actividad europea en África, sobre todo allí donde las expectativas de beneficio inmediato eran escasas.
Los franceses adaptaron sus propias formas organizativas, mientras que los ingleses aprovecharon las relaciones de poder establecidas a través del llamado gobierno indirecto. El número de funcionarios por habitante era mucho mayor en el sistema francés. En cualquier caso, esos primeros gobiernos coloniales se limitaron a ejercer sus funciones al menor costo posible: mantener el orden, recaudar impuestos, obligar al trabajo y administrar la ley. En esta época, la economía dependía de la iniciativa de empresas particulares.

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